martes, 12 de abril de 2016

DE VERSOS Y DE SOMBRAS

Hoy soy puro dolor
con ganas de esconderme,
me pasa con la muerte y la derrota,
me agotan los cincuenta que otros ya no cumplieron.
Llevo a rastras los días
(este martes me agarra los tobillos)
y hay ratos que renuncio a la sonrisa.
Sé que esto pasará, que es lo de siempre
pero en el mientras tanto me consumo
y pretendo llenarme
de palabras y voces evitando el olvido.
Y es inútil: de versos y de sombras
se me llena la vida.



LUCAS


Si el tiempo se midiera por los besos que has dado,
por los abrazos, por las ilusiones,
por los puños en alto de la lucha constante.
Si todo eso sumara segundos de esperanza,
si el amor le arañara minutos a la vida,
para subir a pulso la montaña más alta
con todas nuestras manos asidas a las tu
yas.



miércoles, 26 de noviembre de 2014

Tú que no has existido

Mi madre me regaló un día de mi cumpleaños tres libros de poesía de Gloria Fuertes, de los de Cátedra, esos negros que se adaptaban a mi bolsillo de vez en cuando (y no por el tamaño) para que les devolviera los suyos. Tenía la costumbre de requisar cuantos libros de versos encontraba en mi casa porque, total, no los leía nadie, pero aquellos sí los echó de menos  .
Hoy, en ese extraño grupo en el que me han metido de whatsapp, han hablado de amor y de poesía. Yo me limito, casi desde el principio, a desear un buen día y a enviar una canción. Pero hoy, ya esta noche, he recordado mi poema favorito de Gloria Fuertes, ese que llevé escrito durante todo un curso en la carpeta, después de varios amores y desamores de adolescencia y juventud. No lo voy a enviar por mensaje, lo pongo aquí (me parecen de lo mejor esos versos que dicen "tú, a quien yo hice con trozos de momentos de personas que amé").
TÚ QUE NO HAS EXISTIDO (Gloria Fuertes)
Aun cuando el musgo suave, blando y tierno,
ponga un gorrito azul sobre mi calavera,
creeré que eres tú.
Sólo tú y no nadie.
No me fallarás nunca.
Tú que no has existido
nada más que en mi mente,
tú, a quien yo hice
con trozos de momentos de personas que amé,
tú, mi inexistente amor perfecto,
que no me has traicionado,
tú, tan parecido a mí,
para siempre
seguirás a mi lado.
Tú que no has existido.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Santo Domingo

Hubo un tiempo en el que los domingos por la tarde eran la plaza de Santo Domingo y una bolsa de pipas del quiosco. Sentados en un muro que ya no existe, bajo el ficus centenario, dejábamos pasar las lentas horas que nos llevaban irremediablemente a un lunes de instituto y algarabía.
Aquel primer amor terminó pronto, sin que nadie quisiera. 
Por aquellos primeros besos y aquellas eternas dudas.

martes, 4 de noviembre de 2014

encantada de haberte conocido

Amarte fue tan fácil al principio,
cuando apenas sabía
de ti ni de tus cosas,
fue tan fácil
que me olvidé del mundo.
Y vivir a tu lado fue, al principio,
un sueño de los buenos,
de los que te despiertas
con la sonrisa dentro del café
y los pelos revueltos.
Después llegó, ya sabes,
el desamor y el odio,
esa rabia de haberme equivocado
y ese dolor de haber perdido mucho
-casi casi la vida-
en la última batalla.
Pero vuelvo a encontrarte en mi camino:
ya no tenemos armas apuntando
y toda esa tormenta
ha dado paso a un cielo luminoso
bajo el que voy sonriendo
encantada de haberte conocido.


sábado, 1 de noviembre de 2014

Regalo

Como quiero que entiendas
hablo con tus palabras,
te beso con tus labios,
hago de tus historias mis recuerdos.
Lo envuelvo todo,
le pongo un lazo rojo;
no te dedico un sueño ni un deseo:
te regalo un poema.


jueves, 23 de octubre de 2014

23 de octubre

Hoy hubiera sonado en tu teléfono
el "cumpleaños feliz" desafinado
-imagino de nuevo tu sonrisa,
y sonrío casi sin darme cuenta-.
Celebramos por ti tu aniversario,
-sin ti tu cumpleaños-
pero estarás en todas las miradas,
en todas nuestras lágrimas
y en todas las sonrisas.


(Para Julia, flor perenne)



lunes, 13 de octubre de 2014

Llueve :)

Me gusta volver a sentir la lluvia en mi cara, ponerme como una sopa y pisar los charcos sin acordarme de que las zapatillas que llevo tienen agujeros 
A Troya no sé si le gusta tanto, pero me acompaña sin decir ni guau.
Bienvenido, otoño, tiempo nuevo. 
Hoy no hay "Balada de otoño", no hay tristeza ni melancolía. Porque la vida mola.


lunes, 6 de octubre de 2014

Miradas de otoño

Es confuso descubrir el otoño en miradas perdidas que me cruzo en el parque. No nos decimos nada al encontrarnos -quizás no me recuerde, y yo no le saludo por pudor- porque la planta cuarta es un lugar de paso, donde la gente quiere dejar a sus fantasmas olvidados.
La vida es lo que mata, no el tabaco.



El reparador de sueños

Él, sin camiseta, recitaba un poema de Whitman. Iluminaba la escena la luz del fuego encendido en la chimenea. "Una mujer me espera, contiene todo y no falta nada" leía suavemente, levantando la mirada para encontrarse con la mía. Fue un momento infinito, grabado en mi mente para siempre, quizás el más excitante de mi vida. Aunque estuviéramos rodeados de gente, aunque durmiéramos esa noche cada uno dentro de su saco, pegados para evitar el frío, aunque esa historia casi no tuvo historia, ese momento es mío, lo viví, y me lo guardo en mi caja de las cosas que no quiero olvidar, de los minutos vividos plenamente.



miércoles, 9 de julio de 2014

Solo había escuchado una vez esta canción. Mis padres se habían ido unos días fuera con los pequeños y a los adolescentes nos habían dejado en casa para que no les amargáramos el viaje al norte. Una noche vinieron amigos de mi hermana a casa con guitarras y cantaron, entre otras, una muy triste, y algunos versos se me quedaron clavados. Hoy puse en el buscador: han volteao hasta el recuerdo, entonces a qué volver. Y existía:

domingo, 11 de mayo de 2014

Cándida

Mi abuela se llamaba Cándida, odiaba su nombre porque decía que era nombre de tonta y de pava Yo dormía con ella, era la única que ahuyentaba las brujas y fantasmas, y atrincherada en su espalda me daba menos miedo Celestina,la muñeca de mi hermana Julia que abría y cerraba los ojos y me miraba por la noche con malas intenciones.
Mi abuela se reía mucho, y contaba historias que me hacían soñar. Cuando gritábamos nos llamaba cueveros, y a veces zorripas (esa palabra tenía un algo que siempre me hizo sonreír, no me parecía un insulto, era graciosa). Nos recitaba poemas extraños sobre unas cerdas que se iban de paseo a la cebada, y nos cantaba una canción sobre una vieja que regaba su jardín y le picaba un bicho en la oreja derecha 
Un día, siendo yo mayor, mi tío Tibi me contó que cuando iba la abuela a verlos a Suiza no se quedaba demasiado tiempo porque "Llanetes estaba sola" (cuatro hermanos, un canario,un padre y una madre... pero ella sabía que me quedaba sola). Solo ella sabía cuáles eran mis escondites cuando quería no estar y no contestaba a las llamadas de nadie.
Se fue demasiado pronto, y yo tuve que esforzarme por seguir sin ella y por perder los miedos sin trinchera donde refugiarme.
Pero ella me había hecho valiente.


martes, 7 de enero de 2014

Socovos

Castillo e iglesia de Socovos con el Calar al fondo | Fotografía Mario Miranda

Menos mal que aún perduran
los puntos cardinales de mi infancia:
el cerro de los trapos
deslumbrando las sábanas
al sol del mediodía;
las ruinas del castillo
-con las pocas almenas que le quedan
soñando con batallas-
refugio de trastadas infantiles,
jugándonos la vida entre los pozos
buscando los tesoros olvidados,
y, muy cerca, el Cabezo,
las cuevas, los paseos
con la perra de caza
que, afortunadamente,
nunca aprendió a cazar.
Observándolo todo
el Calar, imponente,
las montañas azules,
y, más cerca,
los ojos de mi abuela
y su refugio cálido en la noche.

jueves, 11 de julio de 2013

Palabras

Quisiera tener las palabras justas,
las que tocan ahora,
para hacerte llegar este momento,
este preciso instante tan vacío y tan lleno
(casi como la vida
de llena y de vacía).
Cuando no las encuentro
me acuerdo de tus manos y tus brazos.
Ellos no necesitan de palabras
para decirme otra vez "estoy contigo"
y hacerme regresar de vuelta al mundo.