sábado, 2 de abril de 2011

óleo de Gabriel Guillén, poeta

Yo creía que olían a sus manos
los libros polvorientos en las estanterías,
lo imaginaba
tras el biombo ya descolorido
que conocí de niña,
el sillón y la mesa llena con sus papeles,
escuchando a la gente que pasaba
escondido,
refugiado,
dejándose llevar por la nostalgia.

Tras él, con la mirada melancólica,
su retrato. 

4 comentarios:

Angel Javier dijo...

Precioso Llanos! Tanto como sus poemas. Un abrazo preciosa

Antonio dijo...

Coincido con Ángel en todo lo dicho. Precioso.

Un abrazo.

Llanos dijo...

Gracias, Ángel. Cómo me gusta que te guste, y a tí también, Antonio.
Cuando escribo algo sobre mi abuelo lo hago con un gran respeto y con la misma cantidad de cariño. Ojalá lo hubiera conocido, pero me dejó lo que escribió... y eso es mucho.
Un abrazo a cada uno ;-)Os avisaré cuando publiquen su libro.

Celina dijo...

This is gorgeous!