domingo, 16 de noviembre de 2014

Santo Domingo

Hubo un tiempo en el que los domingos por la tarde eran la plaza de Santo Domingo y una bolsa de pipas del quiosco. Sentados en un muro que ya no existe, bajo el ficus centenario, dejábamos pasar las lentas horas que nos llevaban irremediablemente a un lunes de instituto y algarabía.
Aquel primer amor terminó pronto, sin que nadie quisiera. 
Por aquellos primeros besos y aquellas eternas dudas.

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