viernes, 25 de junio de 2010

Llovió sobre mis versos

De madrugada llovió sobre papeles llenos de versos. No se veía una nube en el cielo estrellado y, sin embargo, aparecieron todos los papeles mojados. Lo descubrí esta mañana; mientras piaban los gorriones en el nido cercano pidiendo su comida, puse a secar las hojas. Se habían emborronado. No sé cómo pudo llover, el cielo estaba en calma, y yo no había cerrado la ventana.
No esperaba la lluvia: no sé de dónde vino. Me sorprendió con la ventana abierta, y todo lo que había escrito con mi pluma de oro antes de que el sueño llegara acabó chorreando. No era nada importante, quizás la lluvia impidió que se acumularan más folios en desorden y sin sentido en la montaña de folios en desorden y sin sentido que llenan mis estantes. Quizás, pero no quería olvidar lo que sentía de madrugada, mientras escribía sola sobre mi mesa, con la pluma de oro garabateando los papeles en blanco. Ahora ya no son blancos, son azules de tinta diluída en lluvia.

1 comentario:

Toñi タンポポ dijo...

Qué evocadora imagen, los folios azules por la tinta mojada ... el misterio de la lluvia y su sentido de pureza.

Un beso :-)